¿Conciliaqué?

Desde hace cinco meses hemos tenido la gran fortuna de ser padres. Todo el mundo de la maternidad y la paternidad nos era desconocido, pero es cierto que vamos aprendiendo a medida que nuestra pequeña también crece.

Con ella hemos descubierto un mundo mágico dónde el tiempo se detiene y aprendes a disfrutar de las cosas que realmente importan, como una risa, un guiño, una caricia, un querer coger todo lo que le llama la atención … Pero , desafortunadamente, también aprendemos que la realidad de nuestra sociedad no está diseñada para unos padres trabajadores.

Si has sido madre hace 16 semanas y te toca volver a incorporarte al mundo laboral, ya sabes de qué te hablo. Es el momento de valorar qué opciones tienes para conciliar la vida familiar y laboral. Sin embargo, si no trabajas fuera de casa, también puedes necesitar conciliar tu vida familiar y personal.

No es tarea sencilla y, a menudo, aceptamos la opción que parece adecuarse más a nuestra vida…pero muchas veces no es la opción que escogeríamos. Queda mucho camino por recorrer en esto de conciliar. Queda tanto, que dudo que algún día los que ahora somos madres y padres primerizos podamos verlo. Y no me leáis como una pesimista (al contrario, soy una entusiasta del positivismo) pero hay veces que hay que ser realista y analizar la situación tal cual es para poder iniciar algún cambio.

Cambio que debemos promover nosotras, nosotros. Cambio que quejándonos en el sofá de casa no va a llegar. Cambio que si no manifestamos abiertamente y solicitamos cómo es debido no culminará. Cambio que quizá asusta a quién no debe, por aquello de cambiar una sociedad con tantos años de solera… pero ya se sabe, a veces, la tradición hace la norma.

Pero, ¿por qué no construir un pueblo con tradición y evolución? Vamos, lo que sería quedarse con lo mejor de cada casa.

Porque el cambio asusta. Nos da miedo equivocarnos (o, mejor dicho, les da miedo).

Aún así,  me parece curioso que otros países vecinos hayan tomado otras opciones de conciliación y vivan la mar de bien. ¿Mejor incluso?

Como decía al inicio, si eres madre y debes volver al trabajo en breve (o padre), no te agobies de entrada e intenta valorar todas tus opciones. Recuerda:

  •  Para el cuidado de tu bebé puede ayudarte algún familiar, y si no tienes esta posibilidad, consulta las guarderías o grupos de crianza que tengas cerca de tu casa.

 

  • Infórmate de tus derechos (¡los tienes!) a la hora de fijar tu horario laboral, como vas a compaginarlo con la lactancia, si estás pensando en coger una excedencia…

 

  • Date tiempo para ir asimilando los nuevos horarios. No te exijas de más.

La vuelta al cole

Eva Moreno Boixadera • psicóloga col. núm. 20433
consulta online y presencial

La vuelta al cole

Empezamos a ver anuncios que nos recuerdan que pronto será setiembre y, con su llegada, empieza de nuevo nuestro curso escolar (el de los padres y madres, y el de nuestros hij@s).

Y es que cuando tienes hij@s, tu vida se organiza alrededor de los horarios de colegios e institutos, de actividades extraescolares, de reuniones de padres, tutorías… pero, en estos anuncios de vuelta al cole, sólo percibo productos relacionados con los niñ@s y en qué cosas debemos comprar para empezar el curso con nota.

Esto me lleva a la necesidad de poder compartir que la vuelta al cole es mucho más que comprar libretas, cuadrar horarios y demás. Significa prepararse para muchos nuevos retos, despedir la época vacacional, volver a tu rutina laboral, perder espacios de tiempo que podrías compartir con tus hij@s… en realidad, es cerrar un pequeño ciclo para abrir el siguiente.

Es una despedida.

Es prepararnos física y emocionalmente para el cambio. Tomarlo con ganas e ilusión, pero sabiendo que a veces ocurren imprevistos, cambios de última hora, rabietas… Propongo una despedida de este verano de forma familiar. Una vuelta al cole compartida con nuestros hij@s. ¿Cómo?

  • Explícales qué significa volver al colegio, sus cambios de horario, sus nuevas actividades…

 

  • Comparte con ell@s tus sensaciones por volver a la “normalidad”. Tu alegría, tu melancolía, tus miedos… eso les ayudará a compartir también cómo se sienten ante este nuevo curso.

 

  • Muéstrate positiv@ por este nuevo empezar. ¡La actitud positiva se contagia!

 

  • Realiza una adaptación progresiva a la nueva situación. Suele funcionar ir regulando la hora de irse a dormir, empezar a preparar el material necesario, encontrarse con otr@s compañer@s… en fin, no dejar todo para última hora.

 

  • Podéis realizar un horario (muy visual) para que toda la familia vayáis integrando las nuevas rutinas a partir de setiembre.

Recuerda: la vuelta al cole es para todos. Niñ@s y adultos dejaremos atrás unas semanas de desconexión, de vivir distinto o de sentirnos menos estresados. Haz que tu vuelta al cole sea fácil y muy positiva.

 

Eva Moreno Boixadera

Psicóloga colegiada núm. 20433

consulta presencial y online

Atardecer en la playa

Y una luna roja iluminó nuestro atardecer. ¿Romántico verdad? ¿O simplemente un reflejo de nuestra realidad?

Sea como fuere, cuando el rojo intenso se transfiere en mitad de la noche, algo especial sucede. Algo que sólo nuestra naturaleza conoce bien y nosotros intentamos explicarnos.

Pero, ¿por qué hoy? ¿Por qué aquí? Casualidad, quizás… o quizás no. Quizá ella quería regalarnos ese momento. Deleitarnos con algo tan mágico como una luna rojiza. 

Y el destino quiso que ahí estuviera, en buena compañía, observando los matices de la naturaleza. Esa misma que debemos cuidar y de la que debemos aprender.

Esa misma que nos regala momentos inolvidables para que, precisamente, no olvidemos lo que le debemos. Nuestra propia vida y todo lo que nos rodea.

Aprendiendo a respetar

No puedo entender a esos padres y madres que regalan insultos a sus hijos, como si nada hubiera sucedido.

¿Qué respeto quieres que te tenga tu hij@ si tu eres el primero que lo estás insultando?

Me refiero al “¿tú eres tonto, o qué?, “¡eres más corto…!” y otras lindezas de este tipo.

El respeto debe empezar por uno mismo. Debemos aprender a respetarnos. Pero faltar al respeto no és sólo insultar; también lo es infravalorar, despreciar, criticar o ridiculizar a  nuestros hij@s.Placeholder Image

Debemos mostrarles qué queremos de ellos y, por eso, nosotros debemos ser una muestra de lo que pedimos y queremos para ellos. El respeto por las personas que no son igual que tu, por las diferencias de opinión, por lo que no compartimos, por la libertad individual, por tu entorno…respétame, respétate.

El respeto que nosotros transmitimos será, en gran medida, el respeto que ellos puedan mostrar.

Estoy convencida que si pensamos un instante antes de dirgir improperios a los más queridos, podemos encontrar alternativas al insulto fácil. Y, si somos capaces de llevarlo a cabo, estoy convencida que también lograremos generalizarlo para todo lo demás.

 

 

Qué fácil sería…

Placeholder Image¿Alguna vez has pensado que fácil sería tener un manual de instrucciones para entender a las personas que te rodean?

Qué fácil sería tener un manual de instrucciones para cada edad, para tu hij@, para tu madre, para tu padre, para tu herman@, para tu pareja, para tus amig@s, para tu jefe…y así una larga lista de personas que conforman nuestro mundo de relaciones humanas.

Pero, si de verdad tubiérmos ese manual en mano, la esencia del aprendizaje y del crecimiento personal se perderían.

Porque somos lo que somos gracias a nosotros mismos y a las personas que nos rodean. Tenemos la oportunidad de aprender y desaprender lo que queramos. Con absoluta libertad, sin límites establecidos, más los que nos pongamos nosotros mismos.

Así pues, quizá la no existencia de un manual específico para cada persona, nos brinde la oportunidad de conocernos los unos a los otros, y nosotros a nosotros mismos. Quizá en el intento de crear los manuales que más necesitaríamos, encontraremos emociones y reflexiones que nos ayuden a caminar hacia adelante.

¿Empezamos?